
Otra vez en las afueras del estadio la represión policial fue extrema; no se respetan a las familias ni a los niños. Pareciera ser que la premisa es siempre ensañarse con el Pueblo Azabache, y esto ocurrió dentro y fuera del estadio. Una lástima, y teniendo en cuenta que se dispuso 1000 efectivos para garantizar la seguridad en el partido. Cuando irán a entender que la cantidad no es la solución, si la inoperancia y la violencia legalizada de las fuerzas de seguridad es mayor.
Lo que pude presenciar fue a la entrada del partido, la tristeza de ver a un niño llorando porque no podía entrar al estadio con su padre y el operativo como si no tuvieran corazón les estaban cobrando 50 pesos para una criatura de 3 o 4 años.
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